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21 de diciembre de 2010

EL BOTAFUMEIRO

El botafumeiro es uno de los símbolos más conocidos de Santiago, y uno de los objetos más solicitados en las tiendas de recuerdos de la ciudad.

Se trata de un incensario del siglo XIX que forma parte de uno de los ritos más espectaculares y únicos que se puedan ver en una catedral. El botafumeiro nació como remedio para perfumar y desinfectar la catedral de Santiago, ya que la llegada de miles de peregrinos al templo después de hacer un camino tan duro, y en el siglo XIX, provocaba que el olor allí fuera insoportable. Además en esa época se permitía dormir a los peregrinos en el interior de la catedral para que se resguardaran del frío y la lluvia.

El botafumeiro es de latón plateado y mide alrededor de un metro y medio de alto. La ceremonia, que se hace sólo en misas importantes o en año santo en la misa de las 12 de la mañana, consiste en sujetarlo con una cuerda de su extremo superior y balancearlo por toda la catedral agarrado del techo por medio de una polea. El espectáculo es impresionante, sobre todo por las velocidades que alcanza y por los ayudantes (tiraboleiros) que tiran de la cuerda para que vaya cada vez más rápido.

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17 de noviembre de 2010

EL PEREGRINO

El peregrino es un símbolo viviente. En el estudio sobre el Pórtico de la Gloria de esta misma hoja hemos hecho una reflexión sobre la peregrinación a Santiago. Bástenos aquí recordar que el peregrinar es un rito común a la inmensa mayoría de las religiones, aunque la concreción del rito dependa de la concepción de Dios, del hombre y del mundo que tiene cada credo religioso.



Si nos centramos en la tradición religiosa de la que fluye el cristianismo, estamos en grado de afirmar que la Biblia es el testimonio escrito de una peregrinación que marca el camino del hombre hacia la felicidad: destino para el que Dios le ha creado. Abraham es un peregrino errante a la búsqueda del destino que Dios le ha anunciado. Peregrina Jacob, el gran patriarca. El pueblo de Israel se libera de la esclavitud del Faraón, y se forja como pueblo, peregrinando. Los Apóstoles, y sobre todo Santiago, anuncian la Buena Noticia de Jesús, liberación definitiva de los obstáculos -insalvables para el hombre- que le impiden ser feliz, peregrinando por todo el mundo entonces conocido.
Cuando los cristianos europeos ven amenazada su fe por el imparable avance del Islam, se afirman en ella peregrinando hacia el recién descubierto Sepulcro del Primer Peregrino cristiano de Occidente: Santiago "el Trueno", mote que le puso el mismo Jesús, el Salvador.
¿Para qué peregrinaron?
    1. Para comprometerse con su fe y ser más coherentes con ella.
2.      Para manifestar a todos públicamente que creían en la herencia de Santiago, que no era otra que cumplir el encargo de Jesús de Nazaret: anunciar a todos que el hombre ya puede ser feliz.
3.      Para convertir su corazón de los valores derivados del orgullo y el egoísmo, a los del amor, e invitar a los demás a hacer lo mismo.
Así crearon una ruta en la que continuamente quedaba de manifiesto el amor y solidaridad de una sociedad con la que el peregrino se encuentra al hacer el Camino. Ésta influye en el peregrino y éste en ella. Así caminando, hicieron el Camino de Santiago.
¿Peregrinos Cristianos a Santiago hoy?
El fenómeno de formación del Camino de Santiago comenzó en la primera mitad del siglo IX: pocos años después del hallazgo de la Tumba Apostólica, ocurrido hacia el año 829. Este acontecimiento ocurre cuando Europa ve peligrar su identidad y su cultura, (ambas basadas en una fe común) por el avance del Islam, que llega a invadir España y parte de Francia, y el Adopcionismo, doctrina patrocinada por Elipando,  Arzobispo de Toledo que buscaba rebajar la fe cristiana para hacerla compatible con los nuevos invasores. La noticia, dada a todos por el Obispo de Iria, Teodomiro, y por el rey Alfonso II el Casto, desata un movimiento en toda Europa, que busca manifestar  la solidaridad con la herencia del Apóstol Santiago.
Los siglos XII y XIII fueron los Siglos de Oro de la peregrinación a Santiago. El Renacimiento y la Reforma se vieron acompañados por ataques al fenómeno santiaguista, quizá efecto de la lógica reacción pendular siempre presente en los momentos de cambio, pero el fenómeno siguió en pie aunque sin tanta espectacularidad como la que tuvo en el medioevo. La Bula de León XIII Deus Omnipotens significó un nuevo impulso que fue yendo a más durante el siglo XX.
Era de temer que la aparición de los medios mecánicos de transporte tendiesen a llevar la peregrinación al terreno del turismo más o menos religioso. Aunque esto ha ocurrido y, en nuestro caso se ha visto favorecido por la relevancia histórica y artística de Santiago, la peregrinación tradicional, dejando de lado los medios mecánicos, ha vuelto a crecer notablemente. Desde los 1.245 peregrinos a pie y en bicicleta, registrados en 1985, hasta 154.613 que llegaron a Santiago en el Año Santo 1999 hay un aumento espectacular que aun continua.
La encuesta sobre la oración de los peregrinos y los testimonios reflejados en el libro de la Oficina de Acogida, junto a las plegarias espontáneas que escuchamos continuamente en la Misa del Peregrino, celebrada todos los días a las 12 en la Catedral, son un testimonio de que el motivo de la peregrinación sigue siendo el expresado antes.
En consecuencia: ¿Qué es ser peregrino?
La expresión "peregrino" de suyo ha tenido un sentido amplio, como "extranjero", y en este significado aparece numerosas veces. Con la peregrinación a Santiago tomó un sentido más preciso. Así Dante, en Vita Nuova, 40: "Peregrino" por antonomasia es el que va a Santiago. Son palmeros los que van a Tierra Santa, romeros los que van a Roma; "por peregrino en sentido estricto, no se entiende sino el que va hacia la casa de Santiago o vuelve de ella".En la Divina Comedia, en el Paraíso, señalando al Apóstol Santiago, dice..." ecco il varone per cui laggiù si visita Galizia" (Divina Comedia 25,15). Ser peregrino es dirigirse a la Tumba de Santiago de Compostela. Y es hacerlo con sentido de "pietatis causa", es decir, con un sentido cristiano o, al menos, con alguna intención religiosa.
En toda peregrinación hay que tener en cuenta, sobre todo, los siguientes elementos: a) la motivación; b), el Camino y c) la Meta.
La motivación, tratándose de peregrinar a Santiago, es dirigirse a la Tumba de un Apóstol de Jesucristo; alguien que estuvo en relación personal y en contacto con Él: de Él aprendió el Mensaje de Salvación, convivió durante tres años por lo caminos de Palestina con las circunstancias de vivir en el tiempo y en el contexto de su inserción terrena. Los apóstoles son los responsables de la transmisión de la fe original recibida de Jesucristo. Por ello una Tumba Apostólica tiene una significación única en la Iglesia.
"Señor Santiago, caminando hemos experimentado más profundamente cómo nuestra vida es una peregrinación a la luz de la eternidad" (Peregrinos belgas en 1997)
Es la motivación lo que hace a uno ser o no ser peregrino. Unos lo hacen con profundo sentido religioso y de penitencia para llegarse a las raíces apostólicas de la fe, otros en búsqueda de un encuentro con la fe, tal vez por primera vez, o acaso para recuperar, después de un tiempo de abandono, la fe perdida.... Las diferentes actitudes pueden tener el mismo fondo en la intención. Y es la intención la que constituye a uno en peregrino.
El peregrino suele recibir la bendición de Dios para hacer este difícil camino antes de partir. Así la expresa el Codex Calixtinus del siglo XII:( L.I, cap.17)
"En nombre de nuestro Señor Jesucristo, recibe este morral hábito de tu peregrinación, para que castigado y enmendado te apresures en llegar a los pies de Santiago, a donde ansías llegar, y para que después de haber hecho el viaje, vuelvas al lado nuestro con gozo, con la ayuda de Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen."
"Recibe este báculo que sea como sustento de la marcha y del trabajo, para el camino de tu peregrinación, para que puedas vencer las catervas del enemigo y llegar seguro a los pies de Santiago, y después de hecho el viaje, volver junto a nos con alegría, con la anuencia del mismo Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen."


LA CREDENCIAL


Para obtener esta certificación es necesario haber realizado parte del Camino de Santiago a pie, en bicicleta o a caballo y acreditarlo a la llegada, hay que hacer al menos 100 km. a pie o a caballo y 200 en bicicleta.
La acreditación del Camino recorrido se efectúa con la Credencial del Peregrino, en la que se van poniendo sellos o firmas de las parroquias, albergues, refugios o personas representativas de los pueblos por donde transcurre la peregrinación. Si no se tiene esta credencial se puede utilizar un diario de ruta con las firmas y sellos de cada etapa del Camino.



Se puede obtener la Credencial al inicio del Camino en las parroquias o albergues y en las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago.

   
Se puede obtener la Credencial al inicio del Camino en las parroquias o albergues y en las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago.